La música en la era digital

Existen sitios legítimos en internet para que los artistas difundan su música los cuales deben ser empleados por ellos para garantizar el respeto a su propio trabajo y a sus derechos de propiedad intelectual.

Hoy en día, los artistas nacionales e internacionales se ven beneficiados gracias al internet, plataforma que les permite atravesar fronteras y llegar a todo el mundo con sus temas, lo que, sin lugar a dudas, favorece al desarrollo de la industria musical.

Para que un artista comparta su música legalmente a través de internet y llegue a un gran público, puede emplear diferentes modelos de difusión de contenido legítimo sea canales gratis o en los que se reparta la ganancia por la venta o suscripción.

Existe una gran variedad de sitios de descarga, servicios por suscripción y ofertas de streaming que permiten a los aficionados a la música acceder a millones de canciones de artistas de todo el mundo. Además, hay una rápida expansión de las redes sociales y los canales de videos en línea.

Según Frances Moore, directora ejecutiva de la IFPI, “hace tan solo dos años, los servicios digitales internacionales de mayor envergadura, como iTunes, Spotify y Deezer, tenían presencia en poco más de 20 países. Hoy día, están en más de 100, entre ellos, mercados emergentes en rápida expansión como Brasil, India y Rusia, que tienen el potencial de fomentar el crecimiento en el futuro”.

Sin embargo, ante esta nueva era digital, es importante promover la protección de los derechos de propiedad intelectual de los artistas, productores fonográficos y de todos los que participan con ellos pues respetando estos derechos podrá continuar desarrollando y creciendo la industria discográfica.

Por ello, es muy importante el uso de los códigos ISRC, que identifica la titularidad de las grabaciones que se difunden al público y diferencia los fonogramas y videogramas originales de los piratas. Al identificar cada grabación sonora y/o cada video musical lanzado, independientemente de su formato, el código ISRC permite rastrear y localizar estas grabaciones por medio de la cadena de valores musicales e impedir su uso no autorizado, especialmente en esta época en que la música se divulga en forma electrónica, ayudando así a la lucha contra la piratería.

Los sitios dedicados a la piratería no son los correctos para difundir música, por el contrario, solo dañan la imagen del artista y del propio mercado porque ellos no tienen ningún interés en la industria musical ni comparten el desarrollo de su obra. Debe existir una cultura por parte de los artistas en utilizar servicios legítimos, pues el respeto a los derechos de propiedad intelectual empieza por el respeto que el artista tiene hacia su propio trabajo.

 

Fuente: Informe sobre la música digital de la IFPI 2013